PETER NADIN

 

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Prólogo english

Pamela Ruiz



Cuando pienso en la obra El primer trazo de Peter Nadin, la pregunta que me viene a la mente es: ¿Por qué esta exposición? Asimismo, ¿por qué precisamente ahora? Y ¿por qué en la Habana, Cuba? Conocí a Peter cuando vino a Cuba para asistir a la Conferencia Sudamericana de Apicultores como delegado de los Estados Unidos. Conversamos sobre su obra artística y quedé fascinada, imaginando cómo serían los cuadros de un artista⁄apicultor. Visité su estudio durante un viaje a la ciudad de Nueva York en el año 2000 y me fuí convencida de la originalidad de su visión. Su estudio estaba impregnado de un dulce aroma de miel, de cera y del olor almizcleño de la lana de Cachemira. Me sorprendió la paradoja de una obra artística filosóficamente compleja y al mismo tiempo construída sólo a base de simples materiales derivados de la tierra. La obra de Peter trata de temas cruciales de nuestra época (una situación ecológica bastante difícil, nuestra ruptura con la tradición y la identidad), al mismo tiempo que personifica la simplicidad y el idealismo que forman la base de la cultura cubana.

El gran arte hace omisión de la tradición de la cual emana y al mismo tiempo la reafirma. Alfred Barr dijo que la pintura es el lenguaje universal del género humano. El primer trazo constituye la prueba de que este lenguaje está vivo, en pleno auge y que aún puede sorprender y conmover al espectador de maneras inesperadas. Los cuadros que componen la obra son el producto de un viaje de 16 años para “desaprender el proceso de crear obras de arte”. Proponen un método de representación de la realidad de la experiencia consciente, tan universal como abandonada por el tipo de arte excesivamente conceptual y comercial que impera en el mundo moderno. Los lienzos trasladan al espectador a un terreno en el que no puede evitar reconocerse.

La comprensión de El primer trazo pasa por tres dimensiones: arte, agricultura y ciencia cognitiva. Inicialmente, estas tres dimensiones pueden parecer un trio algo extraño pero, cuanto más nos familiarizamos con los cuadros, más vemos que en realidad danzan al mismo son. El primer trazo es una obra estrechamente vinculada a la granja que Peter posee en las montañas Catskill, en el estado de Nueva York. Su experiencia sensual del paisaje le lleva a trazar marcas en lienzos utilizando materiales de la granja. Esta compulsión no es transmitida a través de percepciones muy conceptuales; más bien se traduce en una forma cruda, preconceptual. Peter traza marcas simples, elementales, en gestos espontáneos que ilustran nuestra conexión con el mundo natural, con nuestros semejantes y con nuestro impulso creativo.